domingo, 19 de diciembre de 2010

PAGAR PARA ENTRAR, REZAR PARA SALIR

Te miro en un espejo,
Te desconozco si no estás en el.
Eres irreal, sacada de esos cuentos
Donde las paginas huelen a Chanel.

Eres francesa, inglesa, mexicana;
No importa tu pelo ni tu piel.
Eres la musa inspiradora
que busqué en este burdel.

Ya estoy bastante aporreado.
Barata vendí esta vida.
La sangre brota en mi camisa
Mientras mi cuerpo casi no respira.

Pago la última copa
Y mis ojos comienzan a cerrar.
Mi cuerpo pesa más que siempre
Mientras camino fuera del arrabal.

Mi vida di por una mirada
Que entre copas encontré.
Mi vida la tomó ese hombre
Mientras yo miraba a su mujer.

Mi cara besa el cemento,
Mis dientes caen en sinfonía.
Me despido de forma ideal
De esta vida… ¡de esta vida!

domingo, 12 de diciembre de 2010

EL APARECIDO

CHARLES BAUDELAIRE

Como un ángel de fiera pupila
volveré hasta tu alcoba tranquila,
y sabré deslizarme sin ruido,
y llegar a tu cuerpo dormido.

En la sombra he de darte, ¡oh mi bruna!,
besos fríos igual que la luna,
y caricias de sierpe ondulante
que una fosa rondara reptante.

Cuando al alba despiertes de frío,
encontrando mi sitio vacío,
no podrás recobrar el calor.

Si algún día te di mi ternura,
en tu vida de alegre hermosura
quiero ahora reinar por terror.


Baudelaire, C. (1985). Las Flores Del Mal. Madrid: EDAF.

sábado, 11 de diciembre de 2010

CIUDAD DE MÉXICO, 1992

Alma Guillermoprieto

Extracto de “Hecho en México”, de Lolita Bosch.

Este corazón sangrante, picante,

conquistado, estrujado, tostado,

molido, licuado, mezclado.



"Como todos saben, sólo es posible afirmar que una fiesta mexicana ha sido un verdadero éxito si allá por la madrugada, cuando casi todos se han ido, siguen abrazados en algún rincón un grupito de amigos íntimos — que a lo mejor se acaban de conocer — apoyándose unos contra otros y llorando a moco tendido. Las actividades que en otros países se consideran festivas — las charlas y las conquistas, y hasta el bailoteo que puede culminar en un amanecer amnésico en una cama ajena — son aquí meros preludios o desviaciones de la meta principal, que es el llanto y la libre y suntuosa manifestación del dolor. Un auténtico celebrante de fiesta mexicana por lo general avanza por un sendero que empieza en los cuentos colorados y pasa por los arrebatos de terquedad y las confesiones a lenguea de trapo, hasta culminar en un derroche final de lágrimas absolutorias, todo lo cual podría llevar a cualquier observados ajeno a este voluptuoso ritual a concluir que el fin de fiesta esencial mexicano no se puede dar sin alcohol. Mentira. No se puede dar sin la música ranchera. Se puede llorar admirablemente con poca ayuda del trago, pero el borracho que empieza a gimotear sin beneficio del canto produce sólo lágrimas mediocres. Llora por autocompasión. El hombre o la mujer que, con unos cuantos tequilas entre pecho y espalda, estalla en llanto a los acordes de una ranchera — "La cama de piedra", por ejemplo — llora por la tragedia del mundo., por una madre, por un padre, por nuestro sueño útil de felicidad y amor. Llora por la vida. Una pena tan grandiosa trae bajo el brazo su propia redención y su gloria deja poco campo para la verguüenza al día siguiente."

Guillermoprieto, A. (2007). Ciudad de México, 1992. En L. Bosch, Hecho en México (págs. 93-94). Barcelona: Mondadori.

viernes, 10 de diciembre de 2010

BANDONEON DI MORTE


“En la vida he conocido tristeza”
Canta el hombre que tiene pasiones,
mas no duerme de pecados que reza
¡Bandoneón desbocado en amores!

Que tu tango me sangre la vida
y en un instante me arroje a la muerte;
mujer desafiante, impetuosa es la herida
¡Calvario! tendrás mi cuerpo a tu suerte.

Ojos negros clavados me queman
con pretextos de bajas pasiones.
¡Tendré hombría! Parad si me llevas
a tus labios. ¡Crueles tentaciones!

Como fuego que forja locura
tentarás, viajera sin norte.
¡Sepa el cielo! cuanta amargura.
por despecho moriría la noche.

Pero santa es tu carne profana,
mi cobardía es pecado mortal.
Con soltura me lanzo a tus brazos,
¡Que tortura! despunta el final.

Tenga cuidado mi triste amigo,
de amores mejor no hablar
Las murallas me oyen si intrigo
con historias de pasión y arrabal.

Y ahí viene furtiva, serena
La otrora diosa de la muerte.
Ya me mata sin gloria ni pena
El sabor amargo de la pasión.

Y me voy, me voy para siempre
Que el veneno de noche llegó.
Mala suerte ¡Caramba! Sin suerte
Grita al tiempo ese triste acordeón.